Edmundo “Bigote” Arrocet, ha mostrado su lado más sensible durante la gala de ayer de supervivientes.
Y no fue por algo relacionado a la salud de su compañera sentimental, María Teresa Campos, quién se encuentra hospitalizada.
El brote de humedad lacrimal ocurrió cuando el programa estaba sometiendo al cómico a un cuestionario sobre sus compañeros en la isla.
A Edmundo le realizaron varias preguntas específicas, a las que respondió con aparente tranquilidad y convicción.
Por cierto, siempre con la misma respuesta a todas las preguntas negativas: Leticia Sabater
¿Quién es el compañero más molesto?
¿Quién crees que es más propenso a traicionar a sus compañeros?
¿Quién esperas que no gane jamás supervivientes?
¿A quién esperas no ver nunca más después de Supervivientes?
Y así sucesivamente… La respuesta: Leticia!
Pero el ánimo del concursante chileno cambió radicalmente con una determinada pregunta.
La pregunta era: ¿Quién se cree muy inteligente pero no lo es?
“Eso no se puede medir…” comenzó Edmundo, “Yo tengo 70 años y es muy difícil decir una cosa así sabiendo el impacto que hay en la gente. No, no no… Yo no puedo así que castíguenme si quieren, pero no… Te juro de verdad que me dan hasta ganas de llorar…”
Y en ese momento Arrocet rompió a llorar. “No se puede juzgar…” decía con voz quebrada. “Es que no se puede juzgar así…”
La emoción parecía real, claro que en este tipo de competiciones no se puede olvidar la estrategia en ningún momento, y más después de los palos que acababa de atizarle a la Sabater, respondiendo a las preguntas del cuestionario sin titubeos…
¿Qué opináis?