La separación de David Bustamante y Paula Echevarría está en todas las portadas. Los principales medios centran su atención en la ruptura de la pareja, ruptura a todas luces definitiva, y las consecuencias que esta puede tener en todos los aspectos, especialmente en el económico.
La pareja parecía tenerlo todo bien atado, ya que además de que desde un inicio fueron pragmáticos y firmaron separación de bienes, tres años atrás en un momento de crisis, firmaron un nuevo acuerdo ante notario para definir bien lo que le correspondía a cada uno de los bienes que han generado en común.
Sin embargo la finca madrileña en donde han vivido juntos, la casa de Villafranca del Castillo, presenta algunas complicaciones legales que pueden causar un dolor de cabeza a la pareja en el proceso de separación, según publica Vanitatis.
El medio informa de que según el registro de la propiedad, el 80% de la propiedad pertenece a David y el 20% a Paula, y con una cláusula por la cual en caso de divorcio la casa pasa a manos de David si paga el 20% correspondiente a su ex, unos 300 mil euros.
Pero resulta que la casa acumula unos 727 mil euros en embargos administrativos, uno a favor del Ayuntamiento y el más grande, de unos 720 mil euros, a favor del Estado, embargos que pesan sobre el 80% correspondiente a David.
Veremos que suerte corre la mansión de 7 dormitorios, dos dalas de ocio, cuatro baños y sala de cine...